La encíclica de la Cuarta Postura:
“¡Salgan de las trincheras!
Durante años nos hicieron creer que empresario y trabajador son enemigos. Uno supuesto explotador, el otro supuesto obstáculo.
Así aprendieron a mirarse con desconfianza. Pero la verdad es simple: se necesitan.
Sin trabajadores comprometidos no hay empresa que crezca; sin empresa rentable no hay trabajador que prospere.
El éxito de uno depende del otro. El conflicto permanente no beneficia a ninguno de los dos. Solo fortalece a quienes viven de administrar esa tensión.
La participación en las ganancias propone cambiar la estructura del juego: que empresa y trabajador ganen juntos o pierdan juntos, sin intermediarios que se apropien del excedente.
Los Estados deben eximir de ganancias a las empresas que lo comprendan.
No se trata de ingenuidad, sino de eficiencia: la sinergia produce más que el enfrentamiento.
La pregunta no es si podemos confiar, sino cuánto más podemos seguir pagando por no hacerlo.”
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